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AMAMENTAÇÃO: uma visão PSICANALÍTICA da Relação MÃE-BEBÊ

Por: Hilda Botero, Bogotá, Colômbia

AMAMANTAR,UN MODELO DE RELACIÓN UN CAMINO HACIA LA AUTONOMÍA

 

 

                                                        Hilda Botero [1]

 

 

Cuando hablamos de Una Relación entre Seres Humanos estamos aludiendo al mundo de lo complejo, heterogeneidad tejida en conjunto y cuyos constituyentes están inseparablemente asociados. Esta relación presenta la paradoja de lo uno y lo múltiple. Procesos de desintegración y al mismo tiempo de organización.

 

 “La vida es un fenómeno de auto-eco-organización que produce autonomía”.

Edgar Morin, Introducción a la Teoría de la Complejidad

Amamantar se conjuga, en su significado más íntimo, en primera persona del singular, y del plural como verbo reflexivo. Yo amamanto… nosotros nos amamantamos. Al mismo tiempo, en comunión, en profunda relación, así se construye la autonomía. Madre y Bebé, experimentando la paradoja de lo uno y lo múltiple, uno, dos: madre-bebé y madre y bebé. Es en la relación de amamantamiento donde se fragua la posibilidad más enriquecedora para el nuevo ser: construir su autonomía. Si este lazo es lo “suficientemente bueno” (Winnicott), el bebé podrá emerger como ser único y autónomo. El trabajo y la insistencia sobre la lactancia al pecho de la madre encierran una verdad natural de la supervivencia como seres humanos tejiendo la relación entre nosotros con herramientas propias. Como no es solamente poner al hijo al pecho, sino todo un espectro físico-emocional, esta tarea de amor y entrega tendrá que estar alimentada a su vez por un conglomerado más amplio, pero íntimo y conmovido. La posibilidad de ampliar tanto la comprensión como la experiencia de la alimentación al pecho de la madre, se ha convertido en una de las herramientas propias para rescatar el amamantamiento como nuestro patrimonio humano, a través del cual afianzamos y aseguramos la cualidad de los lazos emocionales. La vincularidad como posibilidad relacional gana en profundidad y autonomía para el ejercicio de Ser Humano. La madre no sólo es amamantada con las respuestas amorosas de su hijo, también recibe alimento mental de su pareja y de toda una comunidad apoyando su maternidad. El manejo ampliado del amamantamiento se refiere precisamente a la forma de involucrarnos todos en esta tarea de lo que llamaría Maternidad Social. Somos también, como cuerpo de salud y como individuos de la comunidad, un pecho que alimenta.

 

 

Un Útero-Mente para ‘Contener’

 

Mi intención es compartir algunos pensamientos acerca de la relación madre-bebé y cómo se construye un modelo de relación que actuará el resto de la vida del individuo. Esto le confiere la magnitud clara y justa a los inicios de la vida de cada ser humano y la responsabilidad de nosotros como habitantes humanos dando la bienvenida a un nuevo ser, para que este logro sea realmente exitoso. Esta díada madre-bebé, se configura acudiendo a un tejido complejo de circunstancias, factores, especificidades, emociones. Dar inicio a una nueva vida comienza a tejerse como un entramado maravilloso en la mente, en el deseo, y se concreta en la preñez. La madre, su útero físico y su útero mental dispuestos para cuidar la vida. Ahora bien, es indispensable que este útero sea alimentado por la contención y el cuidado de un compañero preñado, también con un útero mental en la tarea de la gestación. La mente-útero de la pareja parental afianza y fortalece la alianza con la creatividad. El útero entonces, es, en general y en particular, como realidad y como metáfora, el primer mundo del niño, y como lo perciba, amoroso u hostil, se plasmarán predisposiciones de personalidad y carácter. Allí se fraguan las expectativas del niño acerca del mundo exterior. De esta manera, su encuentro será o no coherente con estas vivencias in útero y se plantearán predisposiciones hacia la confianza, la franqueza, la seguridad en sí mismo. El mundo externo será su envoltura… su mundo, tal como lo hubiese sido el útero.

 

Pero nos acercamos mejor a esta comprensión si entendemos cómo las repercusiones son tanto para lo físico como para lo emocional, somato-psíquico y psico-somático (para comprenderlo mejor, separamos, pero es algo que no puede disociarse). Depende del estado emocional de la madre y el padre la armonía y el preámbulo que se esté procurando al bebé desde el útero. Sabemos que un aumento en la producción neurohormonal de la madre puede, si es mantenido en el tiempo, acrecentar la susceptibilidad biológica del bebé hacia la aflicción emocional. Niños que observamos más necios, más caprichosos, o más ansiosos, deben tener de nosotros una mirada y una consideración diferentes en todos y cada uno de los aspectos en que se da el acercamiento de madre y bebé una vez sucede el alumbramiento, sea éste prematuro o a término.

 

Esta es una forma en la cual podemos observar la relación madre-bebé. Allí, en esos cambios o movimientos físico-emocionales que se concretizan, digamos por ahora, en las hormonas, allí podríamos decir que mamá y bebé están dialogando. Ya hay una interacción. Ya hay una gran relación. Ya hay alimento emocional así como físico, mientras el bebé avanza en su proceso creativo. Ya hay un amamantamiento emocional de la madre para su bebé. Es importante esta observación con apertura de pensamiento: amamantar no es sólo dar leche concreta, es, en esencia, alimentar o nutrir los lazos con la vida. Desde aquí se plantea, in útero la capacidad de la madre y su entorno para amamantar a ese bebé. Desde aquí se va preparando la madre, en primera instancia con su actitud emocional, hacia el cuidado y la nutrición de la vida que gesta.

 

Esta actitud en el personal de salud, vale mencionar, gineco-obstetras, pediatras… puede dar cabida a una consideración, del concepto, o de la comprensión de amamantar desde la gestación. Sería una forma, desde el manejo ampliado del amamantamiento, que abarcaría: apoyo, promoción, y aún protección del amamantamiento; información y educación pueden desde este momento introducirse en grupos de madres o parejas preñadas trabajando por la maternidad que, vehiculizada y fortalecida por la lactancia sellará el vínculo madre-bebé y madre-padre-bebé de manera más fuerte y segura. Grupos de madres–padres gestantes en trabajo por la lactancia, se realizarían en centros de salud y hospitales a los que acuden para su control. La metodología de trabajo sería Grupo Operativo en el cual, grosso modo, se aborda como tarea-consigna pensar y verbalizar acerca de lo que está en mente en esos momentos de reunión con respecto al estado de embarazo. Muchos comentarios y preguntas se plantean y se van acogiendo por una experta en emocionalidad de la gestación y las relaciones primarias (mi experiencia es con un enfoque psicoanalítico), para comprender qué temores, qué imaginarios, qué fantasías, qué sueños se están tejiendo y que, de cierta forma, pudieren influir sobre la relación madre-bebé desde el útero, que como ya propuse, es una relación desde allí, de amamantamiento emocional. Cuando todos estos aspectos se trabajan en un grupo que comparte experiencias, el proceso es evidente, pues se va interiorizando el amamantamiento como acción inseparable de la maternidad. Estos grupos de trabajo se realizan durante todo el período de preñez. Es obvio que se estará trabajando de manera completa y dentro de un marco de complejidad. La maternidad, la paternidad, la gestación, el parto… todo es pensado y comprendido, de esta manera el trabajo se realiza integrando toda la experiencia. Pienso que amamantar es un estado de mente que tiene que gestarse también y esta gestación acompañada de pensamiento, comprensión y significado, permitirá una acción más adecuada en el ejercicio del amamantamiento… de la maternidad-paternidad en general.

 

Con el nacimiento se plantea un cambio drástico en sentido concreto. La realidad va a tomar visos diferentes, pero la esencia permanece. Es importante entender a quiénes tenemos frente a nosotros en el momento del nacimiento. Ni lo físico ni lo emocional están en este momento diferenciados, ni en la madre ni en el bebé, ni entre ellos. Hay una gran confusión, es un despertar a dimensiones de funcionamiento diferente, es exactamente el planteamiento de la complejidad. Esto hace que la separación madre-bebé sea tan dramática y tan insoportable para cada uno. La realidad emocional es bien delicada. Se necesitan uno a otro para rastrear su existencia y retomar sus ritmos de vida. Tanto madre como bebé necesitan re-conectarse para poder construir la separación y la autonomía. Si en el útero materno se logró fraguar un vínculo fuerte, no ansioso, estarán mamá y bebé más propensos a continuarlo extra-útero. El momento del nacimiento y la urgencia de que madre y bebé permanezcan intensa y profundamente unidos será tema para otro momento. Sólo de esta forma entonces lograrán volver a estructurarse dos seres, que se fragmentaron con la experiencia del nacimiento. Necesitan evocar la vivencia de unicidad para construir poco a poco la diferenciación hacia la integración y la autonomía.

Un útero mental dispuesto, presente a lo largo de la preñez ha realizado la función de contención del bebé. Es importante para la madre tener contacto visual con su bebé, con ese habitante dentro de ella, para lanzar un anclaje seguro a la vida. De esta forma, la madre comprueba, no tanto conscientemente como atendiendo a todos los movimientos inconscientes de seguridad, para dar vida, para cumplir de esta forma con un mandato de especie. Mirar a su bebé y tocar a su bebé se convierten en dos acciones vitales para la relación. Ya en estos momentos no es extraño para nadie la aseveración de cómo mientras más tempranamente el bebé esté pegado al pecho de su madre, mejor será la instauración del vínculo. El contacto debe producirse entre los primeros 45 minutos, las tres primeras horas deberían ser para el bebé y, si es difícil este contacto temprano, antes de las primeras doce horas mamá y bebé deben estar juntos, así sea ella sentada, en una camilla cerca de una incubadora, mirando y hablando con su bebé... Esto abre camino para los futuros contactos y para una lactancia exitosa. Durante la lactancia se sella la alianza con la vida y se pacta el conocimiento del mundo guiado por la contención del pecho materno.

 

Una vez nace el bebé, madre e hijo han sufrido una separación drástica, o una ruptura, según sea el nacimiento y su vivencia. Pero emocionalmente hablando ese cordón umbilical emocional no se ha cortado. Se llevará a cabo esta separación lenta y contenidamente. La unión que estaba representada con el cordón umbilical, además de toda su connotación emocional, se evoca inmediatamente con la experiencia emocional del pezón en la boca. Se vivencia una re-conexión que acompaña el proceso de construir la diferenciación. El bebé tiene y debe separarse, pero esto lo hará siempre y cuando la unión con la madre, con su pecho, le haya dado la seguridad suficiente, en tiempo e intensidad, para ubicarla dentro de sí, de interiorizarla, y de esta forma, confiará en su relación interna. Sólo asegurando el amamantamiento, en común-unión, podrán separarse poco a poco, es, según mi comprensión, ‘aprender cómo separarse por medio de la experiencia de estar muy unidos, satisfactoriamente, intensamente’. La seguridad que construyen afianzará la posibilidad de ir separándose. Un bebé con una lactancia así, satisfactoria, solo, sin casi ninguna ayuda dará las señales inequívocas de separación no ansiosa del pecho-madre. El amamantamiento satisfactorio es pues, toda una escuela para la separación.

 

¿Qué es realmente amamantar?

 

No sólo lactar al bebé. Es toda una actitud y un intercambio de emociones, demandas y respuestas. Se plantea la unión Boca-Pezón que ya evoca unas huellas mnémicas y unas vivencias de conexión y plenitud que se representaban con el cordón umbilical. La unión plena e idílica más cercana a lo ideal, -no lo ideal- se plantea cada vez que el pezón y la boca se encuentran para un diálogo emocional. Es por esto que al inicio pareciera que mamá y bebé necesitan estar así, en íntima unión permanente. El bebé prematuro tiene una necesidad más apremiante y urgente. Y de acuerdo a este conectarse y desconectarse del pezón es que el bebé va escribiendo un proceso de diferenciación, paulatinamente, sin rupturas o irrupciones drásticas de extraños cuando apenas estará, en este proceso, construyendo el espacio mental que le ayude a alcanzar una diferenciación afuera-adentro, y la suficiente capacidad de diferenciarse emocionalmente de mamá. Así comenzarán a ser cada vez mejor uno y otro, tolerando el dolor que esto significa tanto para el bebé como para la madre. Esto es construir una relación. Es por ello que estos son los cimientos de un modelo de relación. La lactancia construye un modelo de relación. Resume la conexión física como un pacto emocional. Es la primera gestalt de completud del ser humano. Allí el bebé se vive y se tiene a sí mismo como completo, sentimiento éste que acude a la mente, al estado emocional de la madre, quien evoca estas mismas experiencias de su infancia.

 

Este modelo se plantea sin que pueda evitarse en todo aquel que se acerque al bebé, el servicio de salud no es una excepción. Todo el personal, cada uno se convertirá en el pecho que alimentará a la madre en su experiencia de maternidad.

 

LA EXPERIENCIA INFANTIL DE CADA UNO SE REEDITARÁ Y ACTUARÁ EN ESTA EXPERIENCIA DE VERSE ENFRENTADO A LA INTENSIDAD DE UNA RELACIÓN TAN ÍNTIMA, TAN VITAL. COMO RESPONDA CADA UNO A LA MADRE, AYUDARÁ U OBSTACULIZARÁ SU FUNCIÓN MATERNA.

 

Y esto obedece a un mecanismo primario en todos los seres humanos, un mecanismo base y principio de la comunicación, veámoslo en el bebé: todo lo que le incomoda, teme o no quiere sentir el bebé en su fantasía, lo bota. Lo proyecta podríamos decir, hacia su madre. Una madre con una actitud y un espacio mental suficiente y adecuado recibe estas proyecciones del bebé y, evocando (inconscientemente) a su bebé interno, con sus necesidades, “ensueña”, comprende, interpreta y prepara para devolver a su bebé una respuesta clara y ahora fácil de ser comprendida y tolerada por el bebé. UN BEBÉ QUE DEMANDA Y UNA MADRE QUE RESPONDE, en estos términos. Ésta es una relación. Una díada. Un modelo para las relaciones en la vida, con las cosas y las personas, con los eventos, situaciones etc., por ejemplo la relación con el trabajo.

 

El pecho es entonces esa primera ventana del bebé hacia el mundo. Allí aprende a soñar, a pensar, aprende a aprender, a jugar, a trabajar. No es sólo leche concreta la que mama el bebé de su madre, es, y en forma importante, leche mental, leche emocional. Podríamos configurar tentativamente un espectro de la lactancia en los siguientes términos:

 

•          Brazos que acunan

•          voz que arrulla

•          respiración que marca un ritmo

•          mirada que abarca

•          escucha que descifra

•          mente que contiene

•          amor que integra

 

Es así como en el ejercicio de la lactancia o amamantamiento se despliega tanto el modo de dar como el modo de recibir y esto va para ambos miembros de la pareja madre-bebé. Aquí están implícitas tanto necesidades biológicas como la alimentación por ejemplo, y las necesidades psicológicas o emocionales. Las formas de dar y los modos de recibir van a configurar el circuito vincular significativo. Necesidad de dar/necesidad de recibir, resueltos satisfactoriamente en el momento oportuno nos habla de una sincronía vincular. Así, el vínculo afectivo podrá instaurarse en su proceso normal, cuidado y protegido por una reciprocidad de los miembros de la díada y la familia.

 

El bebé debe emitir una buena señal generada por una fantasía operante expresada en una acción adecuada. Tal señal debe ser interpretada y comprendida simultáneamente por la madre, quien pone en marcha sus circuitos propios para responder a dicha necesidad. La satisfacción de recibir que tiene el bebé dependerá de que esta acción lleve implícito un deseo de contener, de tener dentro de sí. A su vez, la satisfacción de dar del adulto (madre u otro…) consiste en recibir del bebé una respuesta sincrónica significativa a la fantasía transmitida en el modo de dar (la aceptación como respuesta), esto es, la madre se ve retroalimentada con el mensaje o la idea de que es una buena madre (Labos, E., 1978).

 

En este dar y recibir, ambos se alimentan, se nutren de la relación. El bebé va construyendo su mundo interno y externo y la madre accede a oportunidades insospechadas:

 

•          revive la propia lactancia

•          repara al bebé interno

•          repara a la madre

•          prepara una nueva relación

•          repara la pareja

•          construye bases emocionales

 

La concentración, la entrega de la madre en la lactancia y su estado de ánimo, infunden un modelo de relación con el mundo. La madre revive a nivel inconsciente su propia lactancia. Puede repararla y mejorarla. Así reparará a su madre interna y a su niña interna.

 

La presencia emocional y física del padre cerca a la madre y a su bebé es de una importancia vital para el acertado ejercicio tanto de la maternidad como de su propia paternidad, y para una entrada del bebé al mundo, con bases más seguras de amor y comprensión. De guías para el conocimiento, y el desempeño de su autonomía. La función del padre en apoyo a la maternidad podríamos resumirla así:

 

•          Sostiene a la madre

•          Contiene a la madre

•          El Padre que hay en la mente de la madre es la primera noticia de padre que recibe el bebé

•          Alimenta a la madre en su maternidad

•          Proporciona la leche emocional que deviene leche concreta y leche mental en la madre para su bebé.

 

El Padre sostiene la capacidad maternal y es el continente de la alianza madre-bebé, es a su vez conducido por la madre hacia el despertar de su paternidad. Así, Maternidad-Paternidad se convierte en un pecho de mutuo alimento.

 

La forma en la cual los seres humanos nos re-conectamos una vez damos a luz a nuestras crías, a nuestros hijos, es sólo una disculpa física o biológica para dar oportunidad a crear todo el espectro relacional. El pezón en la boca exige los brazos que acunan, la mirada, las palabras, una forma especial de acercamiento a la cría, una facilidad para las respuestas del bebé, tanto en miradas, gorjeos o simple succión apasionada del pezón. Amamantar es pues la oportunidad más importante de los seres humanos para afianzar su humanidad en forma creativa y construyendo relación.

 

 

Lactantes y Lactantes

 

Cada bebé tiene su particular forma de acercarse al pecho, tiene esencialmente un ritmo propio, desde el inicio, ritmo que debe ser comprendido por la madre o su cuidador para que la adaptación se lleve a cabo de mejor manera y con menos ansiedades persecutorias. Dentro del manejo ampliado del amamantamiento habría una propuesta interesante con respecto a la riqueza de significado y comprensión del bebé. No todo lactante se acerca al pecho de la misma forma. Así, no es el lactante quien debe adecuarse a una técnica ya establecida para ponerse en contacto con el pecho y el pezón. Es importante discriminar y diferenciar esta particularidad en cada bebé. Depende enormemente de la vida en el útero, de la personalidad materna y de la vivencia del mundo exterior al útero que está teniendo este recién llegado. Es la técnica de amamantar, si pudiéramos decirlo así, la que debe tener en cuenta qué tipo de lactante es el bebé que se acerca al pecho. Voy sólo a mencionar algunas diferencias de lactantes. Hago la salvedad de que este tema es más profundo y complejo, pero vale la pena el comentario para, sólo saber y tener presente estas diferencias. Así, el acercamiento de la madre, el padre o el cuidador será diferente, por lo menos, se tomará unos momentos para observar y tratar de detectar las señales del bebé[1][1].

 

Un bebé especialmente calmado, no voraz en exceso, puede ayudar a la madre en su acercamiento y en su devoción. Y una madre especialmente paciente y dedicada puede ayudar a su hijo en el terror del contacto con el mundo-pecho. El estrecho vínculo entre madre y bebé se centra en la relación con el pecho (M. K. 1952).

 

 

 

Lactante Satisfecho Somnoliento

Este es un bebé que no ha sido retirado o separado tempranamente del pecho, que pudo conservar su libertad de aproximarse al pecho de diversas formas, con calma y dedicación, y se conjuga con una madre que, apoyada, acompañada, sigue el ritmo del bebé… Este es un bebé que podrá buscar diferentes formas de gozar del seno, la sensualidad podrá estar más presta a la organización. Está estableciendo una relación libidinal segura con ese seno que lame y roza con sus labios antes de conectarse a mamar. Así, de esta forma el bebé enfrenta (en su fantasía inconsciente) la ansiedad persecutoria relativa al pecho malo, estableciendo una buena relación con un pecho bueno, y nos permite comprender esa coyuntura sobre, cómo las ansiedades persecutorias están allí presentes y cómo este lactante así descrito podría lidiar con la ansiedad refrenando el deseo de mamar hasta cerciorarse que es una relación confiable. Una relación así establecida puede promover la capacidad de jugar, la capacidad para el aprendizaje, fortalece la tolerancia a la frustración. Es un bebé, o un individuo con capacidad de espera. Este tipo de lactante nos habla de un bebé con una gran capacidad de amar, en términos de instintos de vida.

 

Ahora bien, si esta modalidad es exagerada, vale decir, una aproximación al seno muy lenta y más que suave, puede ser debida a la ansiedad excesiva. Y es un lactante que precisa atención especial en su acercamiento al pecho, en la construcción de su seguridad prendido al pezón.

 

Lactantes Satisfechos y Activos

Son bebés que muerden el pezón, no de una forma agresiva o con un masticar ansioso, o para agarrarse mejor; más bien, son mordiscos sosegados pero que encuentran placer en hacerlo, con fácil acceso al pecho.

Esta primera expresión de placer al morder, podría indicarnos que la ansiedad persecutoria no es tan agobiante, ni los impulsos destructivos tan poderosos que obstaculicen el deseo libidinal de mamar y cierta voracidad necesaria para el contacto. Esta es una modalidad que, con la capacidad materna de comprender y suavizar en su bebé este acercamiento, podrá facilitar la construcción de una relación diádica adecuada y satisfactoria.

 

Lactantes Insatisfechos

Son bebés con ansiedades persecutorias muy intensas. Los observamos cuando hay evidencia de una preñez complicada, o cuando hay partos prematuros, o en el manejo de una madre o un cuidador esencialmente ansioso, hasta la impaciencia. Esta forma de acercase al bebé incrementa la ansiedad y se establece un círculo vicioso: el bebé ansioso, la madre ansiosa que devuelve más ansiedad al bebé… el pecho entonces, o el acercamiento a ser amamantado se figura como una amenaza, como un peligro inminente. Es difícil el acceso si la ansiedad se mantiene por parte de la madre o el cuidador.

 

Los Malos Lactantes

Son bebés extremadamente ansiosos, que han presentado evidentes dificultades en la gestación o el parto. Muestran, de forma brusca y muy evidente, una ingesta muy vigorosa (ansiosa) que indica una falta de placer o de gratificación libidinal. Si a este cuadro se agrega un interés precoz (también ansioso) por la madre u otras personas, tendremos una relación de objeto utilizada para calmar la ansiedad persecutoria que se ha ligado al alimento. La relación, como construcción pausada y planteada en la díada madre-hijo, se ha sacrificado por la imposición de relaciones intensas y muy ansiosas. Lo que llamaba Bowlby (1969) un ‘apego ansioso’, como modelo de relación.

 

La falta de placer con el alimento o el rechazo completo, franco, se acompaña de dificultad en las relaciones con el objeto. Un rechazo acentuado al alimento es indicación de una perturbación grave. La ansiedad persecutoria y los instintos destructivos prevalecen ante las defensas inadecuadas del yo.

 

Un contacto paciente, suave y comprensivo desde el inicio de la vida es tan importante cuanto la alimentación concreta. La vida emocional primaria está en juego desde este momento de manera dramática y esencial. El hecho de una buena relación con la madre y con el mundo externo ayuda al bebé a superar sus ansiedades paranoides arcaicas… (M. Klein, 1952, pag. 124)

 

Las experiencias de felicidad y amor, frustración y odio están inextricablemente ligadas al seno de la madre. Este vínculo inicial que se va fortaleciendo y va estableciendo un objeto interno bueno, seguro y confiable es un modelo básico para las demás relaciones y en especial la relación con el padre. Fundamenta la capacidad para hacer un vínculo profundo con una persona.

 

Vuelvo a plantear entonces cómo desde el abordaje integrado físico-emocional, esta comprensión del amamantamiento abarca todos los aspectos del manejo ampliado. Cada madre, padre y cada persona del equipo de salud que se acerca a la práctica de amamantamiento debe recibir estas herramientas de comprensión emocional que adiciona riqueza de conocimiento a la capacitación de quienes estén en la tarea de amamantar o acompañar el amamantamiento. La emocionalidad es, en tan importante oportunidad, la guía incluso para la comprensión física de las señales del bebé y de la madre. Estos, en momentos cercanos al nacimiento promueven o demuestran, en mayor o menor grado, evidente utilización del lenguaje corporal y de manifestaciones faciales, e incluso somáticas, para comunicar cada movimiento emocional que repercute en su mundo interno como consecuencia del contacto con el mundo externo. La simbolización por medio de la verbalización es más precaria en estos momentos. Tendremos pues que aprender este tipo de lenguaje, para así responder de manera más acertada con una comprensión más profunda tanto de la madre como del bebé.

 

 

Apertura e Integración de Mente y Conceptos, una tarea por realizar.

Este aspecto es todo un desafío, especialmente en Colombia donde, aunque existe un trabajo desde varios vértices por el amamantamiento materno, es necesario el acompañamiento desde esferas legislativas para dar cuerpo y alma, integrados, en una estructura sólida y efectiva que atienda y proteja la maternidad en general y la Lactancia en particular.

 

En la Promoción de la lactancia materna, una comprensión integrada físico-emocional dará al manejo ampliado y ya localizado en las madres gestantes, una herramienta importante para la construcción de un vínculo fuerte madre-bebé y madre-padre-bebé. Aquí se sugieren, como dije antes grupos de trabajo con metodología especial.

 

En el Apoyo es necesario completar la información a la que accede el cuerpo médico y paramédico para que pueda acercarse, de manera más asertiva, a cada costumbre, cultura o familia, de acuerdo a la comprensión emocional adaptada a estos factores ya mencionados. Una tarea de consejería daría así más efectividad al apoyo que se preste tanto a una comunidad como a las madres, padres y familia en particular. El conocimiento de la mujer y su mundo emocional, especialmente durante la gestación, es de vital importancia para entrar en ese mundo sin ser intrusivos o inoportunos en nuestro abordaje de la alimentación del bebé. Creo que foros de discusión, folletos informativos y grupos de difusión harían una gran campaña entre madres y padres. Los hospitales detentan una gran responsabilidad a este respecto, así, grupos de apoyo intrahospitalario, sería una estrategia adecuada; grupos de madres voluntarias, que, en la tarea que realizo en estos momentos en la Unidad de Recién Nacidos de un Hospital en Bogotá, llevo a cabo de manera exitosa. Unidades básicas de salud, Agentes comunitarios, o programas de salud de familia no cuentan con este enfoque integral en Colombia. Quedaría esta como estrategia educativa.

 

El conocimiento es protección contra inseguridades y temores. Un programa de Protección de la lactancia materna obviamente tendría que estar directamente anclado en las legislaciones sobre licencias de trabajo. En Colombia por lo menos, la legislación sobre esta licencia tiene poca consideración con la madre y el niño. Cuando el bebé está atravesando un momento crítico en la relación con la madre y en el cual es grave la separación, a los tres meses de edad, allí termina la licencia de maternidad. En estos momentos, a esta edad, emocionalmente es una herida enorme para el bebé dejar de estar con la madre. Sin embargo, no se tiene en cuenta esta realidad. La lactancia por lo general se interrumpe pues las distancias y las jornadas de trabajo son enormes, no alcanzan las madres a estar con sus bebés el tiempo necesario, se convierte más en un factor de estrés cuando se asumen las horas de lactancia. No existe en este país ninguna infraestructura, salvo casos muy, muy aislados, en la cual se considere importante la maternidad y la cercanía del hijo con la madre. Pocas empresas o instituciones cuentan con espacios de ‘cuidado del niño’, en las cuales la madre pueda acercarse a amamantar a su bebé y cumpla al tiempo con su horario y con el desarrollo de sus funciones laborales. Este aspecto es pues pobre en mi país. Esto no quiere decir que no podamos pensar en opciones de protección. Las madres de bebés prematuros y bebés canguro sufren con mayor gravedad esta realidad de la licencia de maternidad. Se ha pensado mucho, pero no se ha trabajado seriamente en proponer al congreso, pensar y legislar acerca de ello. Si a esto se suma el desconocimiento, a todo nivel, de este aspecto de la lactancia, de la importancia en el desarrollo integrado de los individuos, tendremos pues pobres oportunidades para establecer una forma diferente de funcionar.

La Información acerca de las bondades de la lactancia materna se da, de manera cuantitativa, talvez suficiente. Pero, a mi modo de ver, no se sustenta, ni se incentiva, ni se mantiene el entusiasmo o la decisión de amamantar. Es vulnerable en todo sentido esta fuerza de acción. No es fuerte la decisión del gineco-obstetra o del pediatra en la información y acompañamiento en la alimentación al pecho materno. Las unidades de recién nacidos por ejemplo, pocas cuentan con suficientes conocimientos, elementos y herramientas de manejo del llanto y de los momentos de estrés del bebé para acompañarlo y calmarlo de manera diferente al chupo, lo cual va perturbando la lactancia al pecho de la madre. Las madres son, poco o nada, empoderadas como portadoras de su capacidad para amamantar. Ante la menor dificultad se introduce el biberón y el amamantamiento va cediendo paso a la comodidad del biberón.

 

El hecho de reconocer todas estas falencias en el funcionamiento de una fuerza que mueva a la alimentación al pecho, más allá de dejarnos en el reproche y el lamento, nos da la posibilidad de abrir campos de acción, comunicación e información.

 

Utilizar estrategias de Educación e Investigación nos pondría de cara a la necesidad de armar una infraestructura y fortalecer la ya existente para que el apoyo y el trabajo por una alimentación al pecho de la madre sean valorados en toda su dimensión. En lo referente a los temas de investigación, una observación delicada y atenta con estos parámetros de integración físico-emocional nos arroja muchos temas como propuestas investigativas, pero muere el entusiasmo ante la falta de apoyo financiero. Tristemente, no son atractivos estos temas pues no es una voz fuerte y respaldada la que se levanta con respecto al amamantamiento.

 

La Coordinación como parte estratégica no tiene cuerpo en la forma como en Colombia funciona un movimiento por el amamantamiento, no hay nada que coordinar, lo que se trabaja se hace muy aislado aún. Sin embargo, hay movimientos importantes, como islas, trabajando por la lactancia, Esto nos aboca a reconocer que no hay nada qué coordinar a nivel nacional. La perspectiva de la integración emocional daría pautas importantes para comprender y trabajar profundamente en este aspecto. Pero sí requeriría ya todo un andamiaje avanzando en la formación no sólo del trabajador de salud, sino de toda una comunidad en la mentalización y valoración de la lactancia materna.

 

El manejo ampliado del amamantamiento es una estrategia con futuro, especialmente en Colombia. Sin embargo, es lenta la tarea, de fortaleza en las convicciones, pero sobretodo, de alianzas de gobierno para una lucha efectiva y eficiente.

 

 

[1] Psicóloga, Psicoanalista, Miembro Asociado de la Asociación Psicoanalítica Colombiana.

 

2 Melanie Klein cita a Middlemore como una gran conocedora del niño de pecho, como lo llama, y nombra algunas particularidades al respecto. Con base en esta propuesta, mi experiencia y mi observación, he realizado intervenciones oportunas y muy afortunadas.

 

 

Referencias Bibliográficas

Klein, M.   (1952) Observando la Conducta del Bebé en Desarrollos en Psicoanálisis, Obras

                           Completas Vol. III  Editorial Paidós-Hormé Buenos Aires

 

Labos Elsa, C  (1978) Fantasía Inconsciente vincular en Fantasía Inconsciente,

……………………………Vínculo y Estados Psicóticos. Ediciones Kargieman Buenos Aires.

 

 

 

Hilda Botero Cadavid

Bogotá, Colombia

hildabotero@hotmail.com

 


Este artigo foi apresentado como

Mini-Monografia de conclusão do

II CURSO de MANEJO AMPLIADO da AMAMENTAÇÃO

organizado pelo site www.aleitamento.com

em novembro/dezembro de 2007.

 
 
 


Última atualização: 1/12/2010

 

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